sábado, 10 de enero de 2026

Quincuagésimo aniversario de la muerte de Franco

Este año se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco. Es una fecha memorable que no debemos olvidar, aunque algunos privilegiados sabíamos antes de que se produjera el deceso, la fecha en que iba a suceder. La regla mnemotecnia era fácil consistía en sumar las fechas de inicio y fin de la guerra civil (18/7/36 + 1/4/39 = 19/11/75) y nos daba la fecha que tanto temíamos. Y así sucedió aunque oficialmente se dijo que el día 20 por motivoss obvios: tener un día más para sus teje manejes y para que coincidiera con el aniversario de la muerte de Primo de Rivera, quitándole así relevancia a su aliado y a la vez adversario de liderazgo.
Lo temíamos porque no veíamos a nadie capaz de continuar su obra, seguir haciendo pantanos, seguir librando a España de subversivos, seguir manteniendo la paz y sobre todo, para tener más de tiempo y conseguir el premio nobel de la paz que con insistencia se solicitaba un año tras otro. Méritos para ello le sobraban. Creó los sindicatos verticales para que los trabajadores tuvieran su propio sistema de defensa al margen de las hordas comunistas que nunca cejaron en su intento de infiltrarse en nuestras tranquilas y crecientes industrias. Mantuvo la paz del país sin reparar en esfuerzos para aniquilar hasta 40005 insurectos que atentaron contra ella (40000 después de la guerra y cinco más dos meses antes de morir), impulsó la seguridad social, lleno los pantanos con agua limpia y cristalina y redistribuyó la educación de los niños dándoselos por un módico donativo a sus adeptos con posibles.  Pero el resto del mundo no debió de entenderlo.
En cuanto al bienestar del obrero, se aseguró que trabajando ocho horas diarias y cuatro horas extras más cada día pudiéramos tener un piso de 60 metros cuadrados, un seiscientos, una televisión (con la famosa gitana bailando y el toro banderilleado encima) un tresillo se escay y una librería de sapelly.
Y ya está. Ahí radicaba la felicidad hasta que se empezó a hablar de la democracia, se eligió un rey designado por él y surgieron  los oportunistas dispuestos a salir a escena para enriquecerse limpiamente y sin esfuerzo, no como los que lo hicieron durante el franquismo que tuvieron que explotar a sus trabajadores, especular con los terrenos y la reconstrucción de España y luego darse golpes de pecho para poder comulgar.
Yo no lo olvido, no puedo. No quiero.
Porque quien olvida su pasado, está condenado a repetirlo.
No sigo con esta historia para que el consejo de redacción no diga que no nos van a dejar publicarlo.
Lástima que no le dieran el nobel de una vez como salvoconducto para entrar bajo palio en el reino de los cielos.
Yo en cambio me pido el infierno. Si, habéis oído bien, al infierno. Para ver como arden todos los que creían que iban a estar a la derecha de dios e incluso darles la vuelta con el tridente para que se tuesten por todos lados de igual manera.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Relato corto de IA basado en la poesía "De fiesta"

Claro, aquí tienes un relato corto basado en la poesía proporcionada.

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La noche se había instalado sobre la ciudad como un manto húmedo y cálido, pero dentro del coche, el tiempo se había fracturado. Lucas apretó el volante hasta que los nudillos se le pusieron blancos, mirando sin ver la luz roja del semáforo que teñía el asfalto de un color sangriento. A su lado, Clara respiraba con una suavidad que le parecía un reproche.

Todo había comenzado horas antes, en la boca del metro. Él la había visto allí, bajo la luz cruda de los fluorescentes, como un pájaro exótico perdido en una jaula de cemento. No quería llegar sola a la cena, le había dicho por teléfono, y su voz tenía ese tono de vulnerabilidad que siempre le desarmaba. Quería estar a su lado, tenerle a su lado. Y Lucas, como siempre, acudió.

La recordaba ahora, con el vestido rosa, bombacho, que se agitaba con la brisa de la noche. Mostraba largas piernas, las rodillas y una cuarta más. Y más que su palabra de honor, le había soltado con una sonrisa pícara, te lo juro por mi madre. Y él le creyó. Creía en la promesa que su cuerpo hacía, en cómo lo mejor de su figura—unas curvas suaves y firmes a la vez—se adornaba de ella misma, se vestía de fiesta con una naturalidad que le quitaba el aliento.

La cena fue un bullicio de amigos, risas y platos compartidos. Todos la vieron sentarse a su derecha, reclamando ese lugar con una dulce insistencia. Cenaron, bebieron, y Clara reía. Reía con él, de sus chistes malos, de sus anécdotas absurdas. Y después, como cabía esperar, salieron a bailar. Lucas la vio moverse, una sinuosidad graciosa y llena de vida, y sintió una punzada de algo que no supo definir. Era una noche especial, le había dicho ella, para una situación no habitual. Y, sin embargo, para Lucas, no pasaba nada fuera de lo normal. O eso intentaba convencerse.

—¿Nos vamos? —dijo la voz de Clara, sacándolo del recuerdo.

Eran las dos de la madrugada. Asintió en silencio. El trayecto en coche fue una caricia de asfalto y neón. La ciudad dormía, pero la tensión entre ellos era palpable, un campo de energía que vibraba en el espacio reducido del habitáculo. Y entonces, al acercarse a su casa, el coche se detuvo en un cruce vacío, y con él, el tiempo también.

Fue un movimiento furtivo, casi un accidente. Su mano, al cambiar de marcha, acabó entre las de ella. Fue un contacto eléctrico, breve pero devastador. Y entonces Clara habló. Su voz, por primera vez en la noche, era frágil, desnuda.

—Siento lo que tú sientas —susurró, y la frase era un abismo—. No soporto tu dolor.

Lucas notó el sudor en sus palmas, un sudor que delataba los nervios de aquella declaración. Era incipiente, apenas un brote, pero era terriblemente eficaz. Tan cierta como ignorada hasta ese mismo instante. Allí estaba, expuesta sobre el salpicadero, entre el olor a perfume barato y a gasolina.

En medio de esa encrucijada silenciosa, Lucas tuvo que conjugar los tiempos. Su tiempo, que ya estaba escrito, prácticamente vivido. Y el de ella, que estaba por vivir. Las palabras que debía decir, la sonrisa compasiva que debía esbozar, las pausas y los silencios que debía llenar con una elegancia que no sentía.

¿Cómo rechazarte sin daño?, pensó, desesperado. ¿Cómo decir que no a tu cuerpo, que era una promesa de verano? ¿Cómo rehuir un amor que se ofrecía con tanta ternura y franqueza? ¿Cómo decirte que no, Clara, sin que el "no" sonara a un aldabonazo que cerrara una puerta para siempre?

Le gustaba su lozanía, esa frescura de quien descubre el mundo. Admiraba su madurez para querer lo que quería sin tapujos. Envidaba, en el fondo, su tranquilidad, su saber estar, su formalidad que se deshacía en un gesto de mano. Y de sus encantos, ni quiso hablar. Eran demasiado evidentes. La tersa piel que se asomaba al escote, las piernas torneadas y largas que el vestido bombacho apenas insinuaba, su perfil, redibujado por la luz de la luna, singular y perfecto.

Sin embargo, ya era feliz. O al menos, estaba en paz. El amor, el amor verdadero y complicado, ya vivía consigo, en otra parte, en otra vida que había construido con esmero y que ahora sentía tan frágil como el cristal. Su vida estaba prácticamente vivida. La de ella, en cambio, era un lienzo en blanco, lleno de colores por estrenar.

—Clara… —logró decir, y su voz sonó ronca, gastada.

No hizo falta más. Ella lo miró, y en sus ojos pasó como una nube rápida la decepción, la comprensión y, finalmente, una triste aceptación. Sin rencor, con una elegancia que le partió el alma, entendió la situación. Asintió lentamente, una vez.

—Buenas noches, Lucas —dijo, y su voz era ya la de una mujer, no la de una chica ilusionada.

Abrió la puerta y salió del coche. La noche, de repente, recuperó su ritmo. El semáforo cambió a verde. Lucas la vio alejarse, la figura rosa y esbelta tragada por la penumbra del portal. Y supo, con una certeza absoluta, que algo hermoso y posible se acababa de quebrar.

La deuda quedó flotando en el aire. ¿Qué de él la había ilusionado tanto? ¿Qué esperanzas, frágiles y dulces, había albergado en su pecho? ¿En qué momento él, sin querer, la había confundido?

Años después, a veces, en la quietud de su vida ya realmente vivida, Lucas aún se preguntaba, con un susurro que sólo pertenecía a la noche: "Aún a veces me pregunto cómo hubiese sido, de haber vivido este amor… ¿dónde estaríamos ahora tú y yo?".

Y luego, en un acto de cobardía o de supervivencia, se consolaba pensando: "Me consuelo pensando que quizás fuese fruto de una torpe imaginación, que sólo pretendías avisarme de tu adiós".

Pero en lo más profundo, sabía que no era cierto. Sabía que una vez, en un cruce de caminos, bajo un semáforo en rojo, había tenido entre sus manos un amor naciente, vestido de rosa, y lo había dejado escapar, intacto y perfecto, hacia otra noche.

martes, 31 de octubre de 2023

Posverdad


En este nuevo siglo XXI donde las llamadas autovías de la información pululan el espacio y los medios de comunicación con todos los conocimientos y sucesos pasados y de actualidad que somos capaces de generar, con la misma facilidad que las verdades circulan por estas autovías hasta las televisiones, la radio la prensa escrita y digital y las redes sociales, pueden circular las mentiras y la manipulación. 

Surge la posverdad. El término posverdad es un neologismo que se refiere a la distorsión deliberada de una realidad, manipulando creencias y emociones con el objetivo de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales, tal y como lo define la Real Academia Española de la Lengua.
Un claro ejemplo de esta manipulación, de una posverdad  la encontramos en un discurso que en el año 2015, pronunció Benjamín Netanyahu en el congreso sionista mundial de Jerusalén, donde aseguraba que Hitler en realidad no quería eliminar a los judíos, solo los quería expulsar de Europa pero que decidió exterminar a los millones de judíos porque así se lo pidió el Mufti palestino de Jerusalén,  Haj Amin Al Husseini. De sus palabras, se podía entender que absolvía el papel de Hitler en el genocidio. 
El primer ministro israelí aseguró que el gran mufti de Jerusalén ideó el exterminio judío en 1941. 
El objetivo de esta posverdad era claramente desviar la ira del pueblo judío hacia el colectivo palestino y asegurarse el apoyo de los ultraconservadores para mantenerse en el poder. 
Otro ejemplo muy actual es asegurar que los terroristas de hamás tienen pasadizos subterráneos y arsenales bajo los hospitales, mezquitas, escuelas y otros edificios civiles relevantes. El gobierno israelí no presenta ninguna prueba de ello pese a tener uno de los mejores servicios secretos.  En este caso, la intención es que se justifique el hostigamiento y exterminio de la población civil palestina. 
También tenemos un ejemplo no muy lejano, cuando el gobierno español, culpaba del atentado del 11M en Madrid a la organización terrorista ETA y eso que unos meses antes, haciendo gala a otra posverdad la denominaba como el movimiento de liberación Vasco. Y aún antes hacía referencia a las armas de destrucción masiva de Irak para justificar la invasión de ese país. 
El uso de la posverdad está a la orden del día en cualquier medio de noticias que caiga en nuestras manos, por eso no vasta con informarse sino que hay que leerlas con sentido crítico y discriminar las noticias y sus intenciones sin olvidar la procedencia del medio informativo. 
Precisamente por eso reclamamos desde este artículo que en nuestro centro vuelvan a proveer el diario El País además de El Mundo y La Razón para tener opiniones distintas y de distinto color político. 

lunes, 29 de mayo de 2023

El futuro próximo

Por si este panorama fuese poco prometedor, tenemos además el problema del cambio climático. Que aunque hay quien lo niega, es un hecho constatado que en los últimos años la temperatura del planeta a aumentado un grado y medio. Según los científicos , el punto crítico de la temperatura del globo terrestre está tan sólo a un grado y medio más y que alcanzada ésta, el comportamiento del planeta y sus agentes meteorológicos sería impredecible y caótico.
Si no se toman las medidas pertinentes, esa temperatura se podría alcanzar antes de dos mil cincuenta.
La situación del mundo requiere cambios importantes en la economía, el modo de vida, el respeto del medio ambiente y la obtención de energía barata y abundante.
Estos cambios deben de hacerse e iniciarse de forma global y todos a una, creándose comités y organizaciones que velen por la buena marcha y evolución del sistema. El nuevo sistema social y económico deberá reducir las diferencias sociales entre Sudamérica, África y el sudeste asiático con el resto del mundo. Es decir, debería reducir la diferencia socioeconómica entre norte y sur.
Esta empresa se vislumbra difícil mientras todos los países no empiecen a remar en la misma dirección y con órganos rectores consensuados.
De momento se han adoptado algunas medidas importantes pero sólo por determinados países. La prohibición de vehículos de carburante fósil, la no proliferación de centrales nucleares, la inversión en energías renovables son algunas de estas medidas puestas en práctica por la UE.
El principal objetivo es la inversión en investigación para encontrar otras fuentes de energía alternativa barata y limpia como la del hidrógeno entre otras. 
Los expertos que advierten del posible colapso del modo de vida tal como lo conocemos (llamados Colapsistas) no se ponen de acuerdo sobre la forma en que puede producirse. Unos dicen que se producirá de forma súbita, otros que será de forma Gradual y por último que será de forma Oscilante.
Otros expertos llamados tecnooptimistas opinan que con el esfuerzo necesario se llegaría a obtener la energía limpia del hidrógeno que es el elemento más abundante en la Tierra, así como otras energías alternativas baratas y no contaminantes, evitando así la huella de carbono, el efecto invernadero y por consiguiente, el calentamiento del planeta. El problema es que hoy por hoy, la obtención del hidrógeno requiere de grandes cantidades de energía de carburantes fósiles, sin olvidar los problemas de almacenamiento del hidrógeno para evitar su evaporación.
Otra corriente de expertos (llamados decrecentistas) abogan por el decrecimiento progresivo como la forma menos traumática de afrontar el reto de evitar el colapso del planeta, retrasándolo y aumentando el plazo para la búsqueda y desarrollo de las energías limpias.
Otras de las medidas que se están pensando y hacia la que apuntan para un futuro próximo son las “ciudades de los quince minutos”. El concepto es una ciudad en la que todos los servicios que se necesitan en la vida ordinaria se encuentren no más lejos de quince minutos andando desde cualquier punto de la ciudad.
Todo esto cambiaría también el flujo migratorio demográfico, pasando de la concentración en los núcleos de desarrollo industrial a la disgregación en pequeños núcleos (autosuficientes en la medida de lo posible) Esto nos hace pensar en reavivar el medio rural de nuevo.
Así que para regocijo de unos y frustración de otros habrá que disponer de nuevo de espacios domésticos para animales, huertos urbanos y otras formas de recursos domésticos que habíamos abandonado.
No obstante quedémonos con la visión tecnooptimista pero vayamos adoptando pequeños pasos para poder paliar tanto como podamos los problemas que puedan ir apareciendo, mientras los que rigen los designios del mundo lleguen a un acuerdo para salvar el planeta y su biodiversidad.

Al paso del señor

De dónde vienes alma de cántaro?
Vengo de la procesión
Y esas manchas que traes
De qué son?
Son de cera qué me ha caído
Al paso del señor
Muy blandas las veo para ser de cera
Más bien parece que son de requesón.

miércoles, 10 de mayo de 2023

El último siglo

La primera mitad del siglo XX se caracterizó por el desarrollo de las máquinas de vapor y los motores de combustión, haciendo más fácil los movimientos demográficos hacia los núcleos de población con incipientes industrias.
Se aprovechó esta industria para la mejora de armamento bélico y especialmente en Europa, las tensiones existentes desembocaron en guerras empleando artefactos de destrucción hasta entonces desconocidos. 
Así llegó nuestra guerra civil provocada por el levantamiento militar contra el gobierno de la República. Y seguidamente la segunda guerra mundial. 
El medio rural, entre ellos nuestro pueblo,  se fue desangrando de sus terratenientes y su capital que fue invertido en los núcleos de industrialización, provocando paro y huida de la mano de obra hacia las capitales.
De esta manera y con el dinero justo para el viaje fue como las familias enteras en un tren correo, apropiado para aquellos que tenían menos dinero que prisa, con los asientos de listones de madera, los ojos llenos de carbonilla y las viandas en talegas y cestas de mimbre y el agua en un botijo, llegaron a Madrid, Valencia, Barcelona y Bilbao, esperando que el nuevo mundo industrial los acogiese.
La oportunidad de trabajo brotaba por doquier pudiendo elegir empresa y dedicación en diferentes ocupaciones. No así el acceso al cobijo que contaba con mucha demanda y poca oferta. Así que había que alojarse en casa de algún familiar residente que se ofreciese hasta encontrar el apropiado. 
Europa se industrializó y España iba unos pasos atrás, siguiendo todos el estilo de vida americano. De ésta forma surgió la llamada clase media con el fin de desvincular éste colectivo de la creciente doctrina sindical. 
Se reinvento Europa constituyéndose la UE basándose en el liberalismo y la economía de mercado libre, persiguiendo el crecimiento económico como método de progreso. El problema de este crecimiento exponencial es que necesita cada vez más recursos energéticos y materias primas para la fabricación. 
La robótica e informática desplazan mano de obra y la industria se deshace de aquellos miles de trabajadores que necesitó en sus inicios. La clase media ya no interesa a nadie. Los recursos dan síntomas de agotamiento. Los oligarcas y las empresas invierten en ingeniería financiera para sacar el máximo beneficio. Los gobiernos se esfuerzan en obtener financiación para sufragar los servicios públicos y soportar el paro creciente. 
Toda esta exposición de hechos e historia es necesaria para entender la situación actual del mundo. Desde el comienzo de la historia de nuestra civilización, los hombres pugnaban por los recursos. Al principio por el territorio de caza, luego por los terrenos fértiles y después por los yacimientos minerales utilizados para la obtención de metales, siguiendo también por los metales preciosos. Y en última época moderna se pugna por los combustibles fósiles hasta dejar el Globo tocado por la huella del carbono. 
Si echamos la vista atrás, todas las guerras fueron motivadas por la apropiación de estos recursos, excepto las ideológicas y de sucesión que tampoco carecen de intereses económicos. 
Hoy prácticamente toda la población del planeta mayor de catorce años tiene un teléfono móvil, cada uno de estos lleva uno o dos microprocesadores, también usan estos componentes los coches, los electrodomésticos, ordenadores, ruters, relojes, tabletas, discos duros, videos etc,etc…
Para fabricar los microprocesadores así como componentes electrónicos semiconductores,  son necesarios unos elementos que en la tabla periódica de elementos, cuando estudiábamos estaban contenidos en una fila que decía lantánidos y actinidos a la que nadie prestaba demasiada atención. También llamadas tierras raras porque no se dan libremente en la naturaleza sino que se dan mezclados con otros minerales y son muy escasos y de difícil obtención. Entre ellos están el indio, galio, torio, tulio, cerio, lantano y por supuesto litio. 
Tal importancia tienen estos elementos que el que disponga de ellos podría dominar el mundo. 
Y por fin, sin culpar a nadie y sin querer inducir al lector sobre el motivo de las guerras en curso, solo resta decir que Ucrania posee el mayor yacimiento de tierras raras de Europa, Perú es el cuarto país del mundo en reserva de litio. También Bolivia tiene importantes yacimientos de tierras raras. 
Lo que en el pasado siglo XIX supuso la fiebre del oro, ahora es la fiebre por las tierras raras. 

Hartura

Estoy harto de las dos Españas. Harto de ser razonable. Harto de tragar bilis y callar.
El gobierno de la segunda República española era legal, elegido por el pueblo y con toda legitimidad para haber cumplido su mandato. 
Nada, absolutamente nada puede justificar el golpe de estado militar iniciado por Franco en el 1936. Este golpe, que por otro lado fue una chapuza, costó la vida a casi dos millones de españoles, convirtiéndose Franco en uno de los asesinos más grande de la historia. 
Después de acabada la guerra, Franco fusiló a unas cuarenta mil personas. 
España pasó a ser el país del mundo con más personas desaparecidas, sólo superado años después por Camboya. 



Pero en este país aún no hemos aceptado estas realidades e incluso está mal visto recordarlas en voz alta. 
No está bien visto incomodar a los herederos del fascismo cuando hemos estado cuarenta años callados por temor al yugo de la dictadura impuesta y otros cuarenta más por “el manual de buenas prácticas”
¡ Ya está bien de moderación!  Llamemos a cada cosa por su nombre. Los asesinos son asesinos y los golpes de estado son golpes de estado. 
Y aquellos que se sientan llamados a rebatir lo expuesto, que tengan cuidado de no incurrir en apología del fascismo.