En este nuevo siglo XXI donde las llamadas autovías de la información pululan el espacio y los medios de comunicación con todos los conocimientos y sucesos pasados y de actualidad que somos capaces de generar, con la misma facilidad que las verdades circulan por estas autovías hasta las televisiones, la radio la prensa escrita y digital y las redes sociales, pueden circular las mentiras y la manipulación.
Surge la posverdad. El término posverdad es un neologismo que se refiere a la distorsión deliberada de una realidad, manipulando creencias y emociones con el objetivo de influir en la opinión pública y en las actitudes sociales, tal y como lo define la Real Academia Española de la Lengua.
Un claro ejemplo de esta manipulación, de una posverdad la encontramos en un discurso que en el año 2015, pronunció Benjamín Netanyahu en el congreso sionista mundial de Jerusalén, donde aseguraba que Hitler en realidad no quería eliminar a los judíos, solo los quería expulsar de Europa pero que decidió exterminar a los millones de judíos porque así se lo pidió el Mufti palestino de Jerusalén, Haj Amin Al Husseini. De sus palabras, se podía entender que absolvía el papel de Hitler en el genocidio.
El primer ministro israelí aseguró que el gran mufti de Jerusalén ideó el exterminio judío en 1941.
El objetivo de esta posverdad era claramente desviar la ira del pueblo judío hacia el colectivo palestino y asegurarse el apoyo de los ultraconservadores para mantenerse en el poder.
Otro ejemplo muy actual es asegurar que los terroristas de hamás tienen pasadizos subterráneos y arsenales bajo los hospitales, mezquitas, escuelas y otros edificios civiles relevantes. El gobierno israelí no presenta ninguna prueba de ello pese a tener uno de los mejores servicios secretos. En este caso, la intención es que se justifique el hostigamiento y exterminio de la población civil palestina.
También tenemos un ejemplo no muy lejano, cuando el gobierno español, culpaba del atentado del 11M en Madrid a la organización terrorista ETA y eso que unos meses antes, haciendo gala a otra posverdad la denominaba como el movimiento de liberación Vasco. Y aún antes hacía referencia a las armas de destrucción masiva de Irak para justificar la invasión de ese país.
El uso de la posverdad está a la orden del día en cualquier medio de noticias que caiga en nuestras manos, por eso no vasta con informarse sino que hay que leerlas con sentido crítico y discriminar las noticias y sus intenciones sin olvidar la procedencia del medio informativo.
Precisamente por eso reclamamos desde este artículo que en nuestro centro vuelvan a proveer el diario El País además de El Mundo y La Razón para tener opiniones distintas y de distinto color político.
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