miércoles, 8 de marzo de 2017

Los tres veinticinco

El desarrollo industrial y tecnológico producido en el siglo XX ha desplazado gran cantidad de mano de obra y destruido cantidades ingentes de puestos de trabajo. Además la globalización ha propiciado el desplazamiento de la mayoría de la mano de obra restante a países del tercer mundo lo que ha hecho aumentar la población en paro.

La conclusión es que no hay trabajo para toda la población y se irá agravando en el futuro.

Hay que desarrollar teorías para solucionar el problema en éste llamado primer mundo.

Mi teoría genuina de los tres venticincos, consiste en dividir la vida media de los humanos en tres etapas de venticinco años.

La primera dedicarla a formación. La segunda a la vida activa y la tercera al ocio disfrute y recolección de éxitos y felicidad.

Esto que a simple vista parece escandaloso, se está dando en la vida real. Pocos se incorporan antes de los venticinco a la vida activa y muchos son los que se prejubilan o se prejubilaban a los cincuenta.
Esto ocurre porque en principio y debido al avance de la tecnología, no hay trabajo para todos y hay que distribuirlo. El ente encargado de administrarlo debe  de ser la administración pública, es decir el Gobierno.
Un puesto de trabajo es hoy día un bien y como tal debe ser distribuido entre toda la población.
Hay tres formas de realizar este reparto: una de ellas es reducir la jornada laboral, otra reducir los días laborables y por último reducir la vida laboral. Ésta última es la más solidaria intergeneracional mente hablando.

De no poner remedio a éste problema, la población se empobrecerá, bajará el consumo, se detendrá la producción y con ello sobreviene el colapso bursátil y la economía de libre mercado.

Si no se quiere volver a la economía del siglo XIII hay que distribuir el acceso a la riqueza, es decir, al puesto de trabajo para que la rueda de la economía moderna no se detenga.

Administración

Me avergüenzo de mi España: el representante de los empresarios, incapaz de gestionar sus propias empresas. Políticos incapaces de controlar sus propios esfínteres, queriendo controlar a toda la población. El partido de los obreros favoreciendo a la banca y alargando el sufrimiento de los trabajadores.
Esto es una sinrazón. Es dar golpes de ciego. Es estar más perdido que la Tomasa en los títeres. Y sobre todo es legislar a espaldas de la realidad social.
La realidad es que las empresas se han beneficiado de la prejubilación de los trabajadores a partir de los cincuenta años y ahora pretenden que el extra coste de las pensiones lo paguen los propios trabajadores con la ampliación de su vida laboral.
Vaya una birria de administración pública que no sabe administrar más que mirando a una bolsa mínima de población: los banqueros.
La solución no está en alargar la vida laboral, porque la realidad es que no hay trabajo para todos y esto supondrá sin duda alguna el retraso en la edad de incorporación al primer empleo.
Lo que sí hay es dinero para todos y eso es lo que es fácil de administrar. El único problema es que los que lo tienen, no quieren soltarllo y normalmente, se autodenominan patriotas y cristianos.

Que se metan sus limosnas por el culo y lo aprieten bien fuerte poque los jóvenes, esos a quienes estamos retrasando la edad de incorporación al primer empleo, son los capaces de rebelarse, de hacer la revolución.
Y a todo esto , ¿dónde están los sindicatos? Seguramente jugando con las migajas que el gobierno les concede. ¡Atajo de ignorantes!
Ya Obama ha apuntado a que la solución es la nacionalización parcial de la banca. Porque han convertido la Economía de Mercado Libre en  Economía de la Borágine. Son como el cáncer, destruyen el tejido del que dependen.
¡Viva la República! Extirpemos el cáncer social.
DGS