miércoles, 22 de enero de 2020

Döstädning

La sueca Margaretta Magnusson tras la muerte de su marido, como otras tantas personas en situación similar, tuvo que encargarse de los inesperados y dolorosos trámites legales necesarios y ordenar todos los enseres que dejó su marido. No le resultó nada fácil y decidió escribir un libro "El arte de la limpieza de la muerte sueca; cómo liberarte a ti mismo y a tu familia de toda una vida de desorden"
Se trata de ir deshaciéndose de todas las cosas inútiles que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida.
Parece ser que produce felicidad y sosiego al hacer algo de meditación y un balance de tu vida pasada a través de los retazos de ella que en algún momento hemos guardado, haciendo más dulce el proceso de envejecimiento. Además se trata de hacerles más fácil el angustioso trámite a nuestros hijos y herederos, soltando lastre que requiere esfuerzo y mantenimiento, ganado a la vez tranquilidad y espacio en casa.
Para denominar esta acción los suecos han creado el término DÖSTÄDNING que se compone de dos vocablos dö (limpieza) y städning (muerte).
Para hacer más fácil esta acción, se dan en el libro ciertas reglas que condensamos a continuación.
La primera es preguntarnos si el objeto en cuestión hará feliz a alguien cuando tú ya no estés. Esta pregunta es diferente de la que propone Mary Kondo, japonesa también obsesionada con el orden, que pregunta si el objeto es importante para ti. Al apartarnos del centro la respuesta es más fácil que resulte negativa. La sueca también propone esta actitud continuada en el tiempo, una vez que hayamos realizado la limpieza, que sugiere que comience a partir de los cincuenta.
Hay que dividir las cosas por categorías y cada vez centrarse en una de ellas. No empezar por cosas con alto contenido emocional como por ejemplo las fotografías porque nos impediría avanzar. Magnusson recomienda empezar por la ropa. Hay que hacer dos montones por cada categoría, uno con lo que quieres conservar y otro con lo que no. Siempre es conveniente hacer un análisis de la emoción que provoca cada cosa antes de tirarla. 
1. Empezar por las cosas grandes como muebles o electrodomésticos y terminar por las pequeñas como cartas y fotografías. Así notaremos más el progreso de las limpieza. 
2. Avisa a tu entorno de lo que estás haciendo. Te facilitarán la acción pidiendo de antemano lo que les puede interesar. 
3. Todo aquello que te parezca feo es un firme candidato a salir de casa. Al igual todo aquello que no recordabas que tenías y lo que hace tiempo que no usas. 
4. Si te cuesta trabajo desprenderte de algo por razones sentimentales,  pide ayuda y te ayudarán a verlo de otra forma. 
5. Más vale prevenir que curar. Si eres joven aún, no acumules nada pensando en próximas generaciones ni guardes nada que de momento no va a hacer feliz a nadie.