No satisfechos aún con repartirse las cajas de ahorros se han repartido también los ahorros de las cajas.
martes, 29 de julio de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
Podemos
Podemos!
Podemos es un grito desesperado a la esperanza.
Levanta a los desesperados de no esperar nada. A los que desesperadamente creen que no va a pasar nada hagan lo que hagan. A los que esperan que otros tomen la iniciativa.
Podemos (we can que diría Shakespeare) consiguió que un negro llegara al poder en un país que se erige en líder del mundo, un país en el que hace poco mas de cien años costó una guerra civil y la pérdida de miles de vidas, abolir la esclavitud.
Podemos ha sido una palabra talismán, mágica, subliminal. Nos ha hecho creer que algo puede cambiar; a unos para creer en una sociedad más justa y a otros para creer que se desmonta la jerarquía de castas que las democracias de occidente han instituido en los últimos decenios.
Se creían estos últimos a salvo de los parias, de los orteras con los que se veían obligados a convivir y compartir la riqueza del país y ahora ven como se quedan al descubierto sus tramas, sus enjuagues y sus chanchullos al caerse los parches con los que trataban de ocultar sus desmanes.
Y hay lo que dan en llamar pesos pesados de la política que dicen que esto es una revolución.
Por supuesto que lo es. Y si no, lo puede ser.
Que esperan de un sistema que no da cabida a las nuevas generaciones dejándolas en dependencia de sus familias hasta quién sabe cuando. Un sistema en el que la cuarta parte de la población esta por debajo del umbral de la pobreza, pese a haber bajado el listón del umbral.
Un sistema así podía sobrevivir en la época medieval. Pero no hoy, no. Hoy con la cultura al alcance de la mayoría (no me he atrevido a decir al alcance de todos), los parias no son tan fácilmente manejables. Solo los ignorantes lo son.
Así que ajustense los cinturones que "puede" despegar una época, una nueva ética done como ha dicho el gran gurú Francisco el eje del sistema deje de ser la economía para ceder el sitio al individuo, al hombre, a la mujer. Todos iguales de verdad. Sin castas, sin diferencias, sin privilegios.
Ya han empezado a ponerse nerviosos; a incomodarse en sus poltronas; a sentarse en el banquillo de los acusados e incluso algunos entre rejas.
Y lo mas grande es que no ha sido un país ni un caso aislado. La convulsión (todavía, no revolución) se produce en varios países a ambos lados del océano.
Podemos. De poder. Poderosa palabra.
Podemos.
Los escocidos
Como me gusta el escocimiento de los intransigentes conservadores e inmovilistas al ver como, una parcela del pueblo intenta romper con el orden plutocrático del capital. De los banqueros que en connivencia con los gobiernos corruptos y domados de ambas y dislésicas tendencias, dejan caer el peso de la crisis por ellos y su avaricia provocada, sobre la población sufrida y exprimida.