Estoy harto de las dos Españas. Harto de ser razonable. Harto de tragar bilis y callar.
El gobierno de la segunda República española era legal, elegido por el pueblo y con toda legitimidad para haber cumplido su mandato.
Nada, absolutamente nada puede justificar el golpe de estado militar iniciado por Franco en el 1936. Este golpe, que por otro lado fue una chapuza, costó la vida a casi dos millones de españoles, convirtiéndose Franco en uno de los asesinos más grande de la historia.
Después de acabada la guerra, Franco fusiló a unas cuarenta mil personas.
España pasó a ser el país del mundo con más personas desaparecidas, sólo superado años después por Camboya.
Pero en este país aún no hemos aceptado estas realidades e incluso está mal visto recordarlas en voz alta.
No está bien visto incomodar a los herederos del fascismo cuando hemos estado cuarenta años callados por temor al yugo de la dictadura impuesta y otros cuarenta más por “el manual de buenas prácticas”
¡ Ya está bien de moderación! Llamemos a cada cosa por su nombre. Los asesinos son asesinos y los golpes de estado son golpes de estado.
Y aquellos que se sientan llamados a rebatir lo expuesto, que tengan cuidado de no incurrir en apología del fascismo.
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