La primera mitad del siglo XX se caracterizó por el desarrollo de las máquinas de vapor y los motores de combustión, haciendo más fácil los movimientos demográficos hacia los núcleos de población con incipientes industrias.
Se aprovechó esta industria para la mejora de armamento bélico y especialmente en Europa, las tensiones existentes desembocaron en guerras empleando artefactos de destrucción hasta entonces desconocidos.
Así llegó nuestra guerra civil provocada por el levantamiento militar contra el gobierno de la República. Y seguidamente la segunda guerra mundial.
El medio rural, entre ellos nuestro pueblo, se fue desangrando de sus terratenientes y su capital que fue invertido en los núcleos de industrialización, provocando paro y huida de la mano de obra hacia las capitales.
De esta manera y con el dinero justo para el viaje fue como las familias enteras en un tren correo, apropiado para aquellos que tenían menos dinero que prisa, con los asientos de listones de madera, los ojos llenos de carbonilla y las viandas en talegas y cestas de mimbre y el agua en un botijo, llegaron a Madrid, Valencia, Barcelona y Bilbao, esperando que el nuevo mundo industrial los acogiese.
La oportunidad de trabajo brotaba por doquier pudiendo elegir empresa y dedicación en diferentes ocupaciones. No así el acceso al cobijo que contaba con mucha demanda y poca oferta. Así que había que alojarse en casa de algún familiar residente que se ofreciese hasta encontrar el apropiado.
Europa se industrializó y España iba unos pasos atrás, siguiendo todos el estilo de vida americano. De ésta forma surgió la llamada clase media con el fin de desvincular éste colectivo de la creciente doctrina sindical.
Se reinvento Europa constituyéndose la UE basándose en el liberalismo y la economía de mercado libre, persiguiendo el crecimiento económico como método de progreso. El problema de este crecimiento exponencial es que necesita cada vez más recursos energéticos y materias primas para la fabricación.
La robótica e informática desplazan mano de obra y la industria se deshace de aquellos miles de trabajadores que necesitó en sus inicios. La clase media ya no interesa a nadie. Los recursos dan síntomas de agotamiento. Los oligarcas y las empresas invierten en ingeniería financiera para sacar el máximo beneficio. Los gobiernos se esfuerzan en obtener financiación para sufragar los servicios públicos y soportar el paro creciente.
Toda esta exposición de hechos e historia es necesaria para entender la situación actual del mundo. Desde el comienzo de la historia de nuestra civilización, los hombres pugnaban por los recursos. Al principio por el territorio de caza, luego por los terrenos fértiles y después por los yacimientos minerales utilizados para la obtención de metales, siguiendo también por los metales preciosos. Y en última época moderna se pugna por los combustibles fósiles hasta dejar el Globo tocado por la huella del carbono.
Si echamos la vista atrás, todas las guerras fueron motivadas por la apropiación de estos recursos, excepto las ideológicas y de sucesión que tampoco carecen de intereses económicos.
Hoy prácticamente toda la población del planeta mayor de catorce años tiene un teléfono móvil, cada uno de estos lleva uno o dos microprocesadores, también usan estos componentes los coches, los electrodomésticos, ordenadores, ruters, relojes, tabletas, discos duros, videos etc,etc…
Para fabricar los microprocesadores así como componentes electrónicos semiconductores, son necesarios unos elementos que en la tabla periódica de elementos, cuando estudiábamos estaban contenidos en una fila que decía lantánidos y actinidos a la que nadie prestaba demasiada atención. También llamadas tierras raras porque no se dan libremente en la naturaleza sino que se dan mezclados con otros minerales y son muy escasos y de difícil obtención. Entre ellos están el indio, galio, torio, tulio, cerio, lantano y por supuesto litio.
Tal importancia tienen estos elementos que el que disponga de ellos podría dominar el mundo.
Y por fin, sin culpar a nadie y sin querer inducir al lector sobre el motivo de las guerras en curso, solo resta decir que Ucrania posee el mayor yacimiento de tierras raras de Europa, Perú es el cuarto país del mundo en reserva de litio. También Bolivia tiene importantes yacimientos de tierras raras.
Lo que en el pasado siglo XIX supuso la fiebre del oro, ahora es la fiebre por las tierras raras.
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